Durante el siglo XIX en toda esta región se inició la construcción de diversas presas
para el abastecimiento de agua a la capital con los asentamientos de los obreros en diversos poblados que en la actualidad aún persisten.
Pasada la guerra civil los habitantes de Patones de Arriba
fueron poco a poco desciendo hasta la vega del Jarama, construyendo diversas casas que en la actualidad forman Patones de Abajo, dejando al de Arriba semipoblado hasta que los albores
de los años 70 se inició la reconstrucción y adquisición de las antiguas viviendas de Patones de Arriba, hoy en día muchas de ellas dedicadas a la
hostelería.
En abril del 2006 mediante decreto se ha prohibido el paso al interior del pueblo a todo tipo de vehículos, habiendose habilitado a la entrada un pequeño aparcamiento.
Es aconsejable para visitar este precioso pueblo hacerlo un día entre semana, pasear por sus pequeñas calles y darse un espléndido paseo por sus alrededores sin el bullicio del Fin de Samana.